Dios no impide las tentaciones que os acechan.
Primero para enseñaros que habéis adquirido más fortaleza.
Luego, para que guardéis la modestia y no os enorgullezcáis de los grandes dones que habéis recibido,
ya que las tentaciones tienen el poder de humillaros.
Además, sois tentados para que el espíritu del mal se convenza de que realmente habéis renunciado
a sus insinuaciones. También sois tentados para que adquiráis una solidez mayor que el acero.
Finalmente, sois tentados para que os convenzáis de los tesoros que os han sido dados.
Porque el demonio no os asaltaría si no viera que recibís un honor mayor.
San Juan Crisóstomo
Momento de Escribir
miércoles, 3 de marzo de 2010
Dios no impide las tentaciones...
domingo, 19 de julio de 2009
No hay Nada más Perfecto que el AMOR!
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios - el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el AMOR.
miércoles, 4 de marzo de 2009
¿Qué es la Fidelidad?
La fidelidad está ligada a la fe. Fiel es el que tiene fe. La fe consiste en la confianza depositada, generalmente en Dios, pero también en una persona. La fe exige una respuesta convencida y estable a la que llamamos precisamente fidelidad. Dios es el primero que es fiel. Su amor no es voluble, es para siempre. De Él, mejor que de nadie, que es “el siempre fiel”. La fidelidad en el hombre consiste en una respuesta permanente a un compromiso dado, a una alianza, a un pacto.
Generalmente hablamos de la fidelidad debida al ser amado que excluye todo otro amor en el matrimonio, pero también se tiene fidelidad a la patria, a la familia, a los amigos, Etc. Es como el compromiso que supone toda amistad verdadera.
Los católicos nos llamamos, en el lenguaje oficial de la Iglesia, “fieles cristianos”, para señalar nuestra fidelidad a Cristo.
La fidelidad fruto de la confianza implica, fundamentalmente la radicalización existencial del amor; porque el amor se especifica y concretiza en la mutua e incondicional aceptación fruto de la confianza que es parte del compromiso en la entrega por amor.
La fidelidad exige una confianza puesta en alguien, la respuesta nacida de esa confianza y la permanencia en la respuesta. Para que esta sea plena, debe amarse a la persona en la que se confía y así mantener la fidelidad a los compromisos asumidos, tal fidelidad es posible cuando uno se mantiene firme en las pequeñas pero insustituibles fidelidades cotidianas.
La fidelidad en el amor.